El sol ya se ha ocultado, pero no ha oscurecido del todo. La luz del atardecer se desvanece para dejar paso a las primeras estrellas de la noche. El viento en calma.
El día y la noche se fusionan. Los tonos violetas y grisáceos se embarullen discretamente entre las nubes, mientras que un tenue velo azul cobalto desciende lentamente sobre el horizonte azafranado. El viento en calma.
Se escucha el suave murmullo de las hojas. Las primeras gotas de lluvia resbalan de entre los árboles. El viento en calma.
Un eco de voces tararea una melodía. Y el viento se levanta, y canta…
Sólo un instante.
El sol. La lluvia. El lila. Los árboles. Las nubes. El viento agitado.
Y durante sólo un instante se rompen las barreras del tiempo y el espacio. Se acaba un mundo y empieza otro.
Y en el instante en que cierras los ojos se forma una escena sin orden ni sentido. Y todos bailan juntos al compás del viento. Y cuando abres los ojos… el viento está en calma. Y así comienza la noche…
Por: Ana Bulos Espinosa, 17 años. Pachuca, Hidalgo, México.
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